Ayer falté a mi autocita por exigencias laborales: comenzaba el curso de Avid Instinct para redactores de televisión, un programa de edición elemental pero potente, con el que nos quieren reconvertir en montadores o, al menos, en periodistas algo más polivalentes, que por ahí va la tendencia en este mundo.
El programa tendría sentido si trabajáramos en un contexto plenamente digital, empezando por la captación de imágenes mediante cámaras con disco duro. Ilusiones: seguimos grabando en cintas, que se tienen que "ingestar" (pasar a disco duro) a la velocidad normal de reproducción antes de poder utilizar sus imágenes. Esto quiere decir que, como mínimo, se duplica el tiempo de visionado, o sea, de tramitación antes de la edición. No es precisamente lo ideal en los informativos diarios, donde el tiempo manda y aprieta...
En cuanto a la redacción y la edición, si estás a una cosa no estás a otra, sobre todo cuando hay prisas. Por eso, es previsible que se resienta la redacción y que la edición sea una chapuza. Afortunadamente, los trabajos de la Redacción los revisarán en Montaje, para corregir barbaridades. Un trámite adicional que, por lo demás, sitúa a los redactores un peldaño más abajo en la organización del sistema.
Todo sea porque "salga el muñequito".
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